miércoles, 10 de agosto de 2011

Proceso de sanación borracha

Uno olvida las heridas cuando comprende que el show debe continuar. 
Dolores mudos y un mundo amnésico. 
Asesinos de sueños y noches que por suerte no volverán. Todo va a estar bien.
Anhelos, punzadas de independencia. 
Calles frías y voces que no están.
Vida de no querer vivir y la fuerza de estar arriba cada día.
Entonces la pregunta es: ¿de verdad elegiste éste lugar?
¿Fue tu decisión vivir el tiempo errado?
Sólo nos limitamos a correr, a gritar, a juzgar, a darnos la razón.
Miramos hacia la multitud, miramos el piso y a nosotros mismos. 
Miramos todo eso buscando respuestas esencialmente invisibles. Buscando el relleno para lugares huecos que no deben ser llenados.
Pispeamos una y otra vez lo inexistente. 
¿Y qué si te cansaste de cometer los mismos errores una vez y de vuelta? ¿Y qué si el amor de tu vida ya no está? ¿Y qué si nadie lo entiende, si nadie te entiende? Vos y yo sabemos cuan puta es la vida. ¿Y qué si ésta te quiere ver gritar? Sos lo suficientemente fuerte como para resistir. 


Estás acabado, estás deshauciado. Ya cavaste tu propio pozo, y ya puede que estés muerto.
Puede que estés muerto, pero sonreí y sacale una foto a tu hermoso cadáver. 
Nunca es lo suficientemente tarde como para revivir.

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