A: ¿Qué es lo que encontrás poco inspirador de la vida cotidiana en el lugar donde vivís?
B: Uf, es como hablar de tu cama: conocés los lugares donde está mas hundida, donde es más fría y donde más cálida. En la ciudad de residencia uno es conocedor de los lugares donde se siente mejor, sabe que sitios debería evitar y que hostilidades podría encontrar. Esta serie de saberes hace que nos automaticemos a un circuito de conveniencia ya que siempre estamos volviendo a donde mejor nos sentimos. Puede que eso sea lo poco inspirador: creer conocerlo todo. Tal vez extrañe no saber en que lugares puedo meter la pata...
A: Hablás de hostilidades, como si fuesen rutinarias en tu vida...
B: En la vida hay de todo, y en tu cabeza también: tenés diversos pensamientos y no todos van a estar de acuerdo con vos, aunque ese no es el punto. El punto es la falta de tolerancia. Vivimos en un mundo donde la falta de humildad hace que tomemos la verdad propia como absoluta y pensemos que quien cree algo distinto es un hijo de puta, o un ignorante. Cuando hablo de la hostilidad de ciertos lugares hablo de la poca tolerancia que existe cuando no son concordantes con vos. Tal vez yo sea demasiado frágil o el mundo haya aceptado unánimemente que la agresividad ante la opinión encontrada sea la actitud universal, y yo jamás me percaté de eso. La verdad no lo sé...
A: También hablás de "meter la pata". ¿Te gusta torturarte con el error?
B: Ese no es el punto. Me encanta meter la pata. Me gusta tanto que termino por odiarme. Hay días en los que me detesto de tal manera que lo único que me sale es recluirme. Meto la pata en los lugares que más me gustan en un principio: donde encuentro un amigo. donde soy querido y donde creo que me entienden. Es tal la disconformidad conmigo que cuando las relaciones humanas piden confidencia yo escapo irremediablemente, creando falacias. Las falacias nunca tuvieron patas muy largas pero si son mas divertidas e ingeniosas que la realidad (que por cierto, me parece terriblemente aburrida). Cuando la termino de cagar en algún lugar voy en busca de otro, que generalmente tiene menos acción y donde tengo un mayor margen de error. Y de falacias. Ahí me aburro y me enfrento con la falta de inspiración.
A: Te noto atrapado. ¿No creés que esa búsqueda de inspiración es un tanto tortuosa? Podrías ser feliz con un poco más de empatía, o de aceptación para con vos.
B: ¿Y dónde se compra la empatía? Soy feliz a mi manera...creo. Me divierto un rato, lastimo a alguien lastimándome a mi mismo y tengo que rajar. Esa búsqueda, esa carrera a destiempo me vuelve loco. Es tratar de encontrar tranquilidad cuando simplemente no estás hecho para ella.
A: ¿No creés que das vueltas en círculos?
B: No, creo que es caminar una espiral: en algún punto concluye, o encuentra un centro. Algún día, tal vez en mi último respiro, lo encuentre. Y seguramente me quede ahí, creando falacias.
A: No logro entenderlo, pero tampoco estoy para eso. De hecho, que yo haga todas estas preguntas no tiene una finalidad definida.
B: Genial entonces. Tal vez te estés aburriendo tanto como yo en este momento...
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