domingo, 28 de agosto de 2011
Naranja
El domingo por la tarde es el día ideal para que te conviertas en tu propio asesino.
Es el momento perfecto para limpiarte de manera silenciosa.
Un domingo por la tarde miles de historias chocan en las calles teñidas de naranja, y nunca saben el porque.
Un domingo por la tarde es melancólico.
Es ese rato de delirio mudo en que tu mente y tu alma no son dos, sino una sola droga.
El domingo por la tarde parece una pintura sucia y olvidada.
Es esa parte de tu vida en que ves tus sueños abollados en el cenicero y tratás de rescatarlos para reanudarlos mañana.
Un domingo por la tarde todo se siente un poco más.
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